Encías que sangran, mal aliento que no se va o dientes que se sienten flojos no son cosas “normales”: son avisos. Tratamos la salud de tus encías con un diagnóstico honesto y te decimos en qué etapa estás antes de empezar.
Si te reconoces en una de estas situaciones, vale la pena una valoración: mientras antes se revisa, más sencillo es controlarlo.
Te sangran las encías — al cepillarte o al usar hilo. Es la señal más temprana y la más fácil de ignorar.
Mal aliento que no se va — aunque te cepilles, el olor vuelve. Muchas veces la causa está bajo la encía.
Dientes flojos o que se separaron — sientes movilidad o notas espacios nuevos entre los dientes.
Encías retraídas o que duelen — los dientes se ven “más largos”, hay sensibilidad o molestia al comer.
Antes de tratar, entender qué está pasando y darte una expectativa realista.
Medimos el estado de la encía alrededor de cada diente para ver si hay inflamación, sarro bajo la encía o pérdida de soporte.
Te decimos en qué etapa estás —una gingivitis inicial no es lo mismo que una periodontitis— y qué se puede esperar realmente en tu caso.
Desde una limpieza profunda hasta un plan de mantenimiento. Vemos juntos las opciones y las facilidades de pago, con total claridad.
Cada boca es distinta; este es el camino habitual, y en tu valoración lo ajustamos a ti.
El raspado y alisado radicular limpia la placa y el sarro que quedan por debajo de la encía, donde una limpieza normal no llega. Se hace con anestesia para que sea cómodo.
Con la raíz limpia y lisa, la encía puede desinflamarse y volver a adherirse al diente. Te damos indicaciones sencillas para cuidarla en casa.
La enfermedad de las encías puede volver si se descuida. Definimos controles periódicos para mantener a raya la inflamación y conservar tus dientes.
No. Que las encías sangren al cepillarte o al usar hilo suele ser la primera señal de que están inflamadas (gingivitis). No es algo que deba pasar en encías sanas, y cuanto antes se revisa, más fácil es controlarlo. En la valoración vemos qué lo está causando.
Cuando la placa y el sarro se acumulan por debajo de la encía, una limpieza normal no llega. El raspado y alisado radicular limpia esa zona más profunda y deja la raíz lisa para que la encía pueda sanar y volver a pegarse al diente. Se hace con anestesia para que sea cómodo.
La gingivitis, cuando se trata a tiempo, suele revertirse. La periodontitis (cuando ya hay pérdida de hueso) no se revierte, pero sí se controla y se detiene su avance con tratamiento y mantenimiento. Por eso somos honestos desde el inicio: te decimos en qué etapa estás y qué se puede esperar realmente.
El tratamiento se hace con anestesia local, así que durante el procedimiento no deberías sentir dolor. Después puede haber algo de sensibilidad pasajera en los días siguientes, que se maneja con indicaciones sencillas que te damos.
Depende de tu caso. Muchas personas con encías sanas hacen una limpieza cada seis meses; quien ya tuvo enfermedad periodontal suele necesitar controles más seguidos para que no vuelva. En tu valoración definimos el ritmo que a ti te conviene.
Muchas veces sí. La acumulación de bacterias por debajo de la encía es una causa frecuente de mal aliento persistente. Tratar la causa, y no solo tapar el olor, suele hacer una diferencia real. En la revisión buscamos de dónde viene.
Cuidar tus encías a tiempo evita tratamientos más grandes después. No queremos que el costo sea el freno: trabajamos con facilidades de pago y los detalles los vemos juntos en tu valoración, con total claridad.
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